Obligado a vivir cada minuto como regresando
de un viaje donde no se pudo encontrar el tesoro,
de vuelta al hogar, al presente, con las manos vacías,
como si el hacer fuera lo por hacer
como si detenerse fuera dejar de ser
y la única manera de vivir crear utopías,
Wittgenstein , Tractatus Logico-Philosophicus, dijo:
"aquello de lo que no se puede hablar, hay que callarlo".
¡Pero precisamente de aquello que no se puede hablar
hay que hablar,
hundir la lengua en lo invisible convirtiendo las palabras
en espejos,
navegar en ellas sabiendo que son barcas de tripulación,
sin otro interés que el enigma de qué o quién las transformó
en fantasmas,
una presencia impalpable pero densa a la que debemos
acercarnos con paso de ciego
en este universo donde todo es aproximación o milagro
de cera!
Con pasos de ciego hundiendo el bastón blanco en el centro
ubicuo,
allí donde palpita el eterno origen dando vida a borbotones.
De él nada podemos decir , mas por eso en la oscuridad es
nuestro guía...
Si aceptamos la ignorancia ella se convierte en lámpara:
bajo la aparente vacuidad se agazapan los fulgores divinos.
aunque ahora aquí nada quedé sino una mirada
algunas voces, algunos brillos fugaces, pasos apresurados
que se van deteniendo hasta hundirse en el polvo
Si lo visible es un infinito secreto
¿Por qué mantenerlo oculto?
Nuestra maldada interior es la que contiene implícita
la estructura laberíntica del alma.
El orgullo, el egoísmo y la esplendente vanidad
son las claves para comunicarse con los muertos
que siempre consiguen la realización de sus deseos
mediante malabarismos con aquello que saben
pero que no comprenden. En la cácel impalpable
que se nos ofrece ante el horror de ser libres
no puede existir nada más digno, y grandioso
que buscar el fracaso, sí, que buscar el fracaso.
como una isla circulas en medio de un río
cuya corriente giran incesante en torno a ella,
parásito blanco que se nutre de oportunidades perdidas
permaneciendo en el limbo de lo desconocido,
no existe nada más apasicionante que el estudio del huevo.
De la misma forma que un ciego precisa de gatos muertos
que le sirvan para establecer su posición al desplazarse
el poésofo necesita ubicar algunos difuntos famosos
que lo orienten en su viaje al inmenso ignoto
porque vagando en la vida como alucinado
carece de la facultad de moverse en línea recta
y sólo se traslada en los cementerios invisbles
encadenado al transcurso obsecional del tiempo
repitiendo indefinidamente un circulo tembloroso,
envuelto para siempre en su propia creación
frase de loro que proclaman absurdos triunfos:
"La cosecha es la causa y la semilla el efecto"
"es posible que el plomo se vuelva dos manzanas"
"Se proclama una fé ciega en la materia inanimada"
De esta forma la información muerta parece convertirse
en conocimiento, cuando la única salida consiste,
negando la credulidad provocada por el sonambulismo,
en matar al pensador.
Por vivir experimentando la felicidad simultáneamente
con la angustia de su pérdida
nunca habremos existido realmente.
de un viaje donde no se pudo encontrar el tesoro,
de vuelta al hogar, al presente, con las manos vacías,
como si el hacer fuera lo por hacer
como si detenerse fuera dejar de ser
y la única manera de vivir crear utopías,
Wittgenstein , Tractatus Logico-Philosophicus, dijo:
"aquello de lo que no se puede hablar, hay que callarlo".
¡Pero precisamente de aquello que no se puede hablar
hay que hablar,
hundir la lengua en lo invisible convirtiendo las palabras
en espejos,
navegar en ellas sabiendo que son barcas de tripulación,
sin otro interés que el enigma de qué o quién las transformó
en fantasmas,
una presencia impalpable pero densa a la que debemos
acercarnos con paso de ciego
en este universo donde todo es aproximación o milagro
de cera!
Con pasos de ciego hundiendo el bastón blanco en el centro
ubicuo,
allí donde palpita el eterno origen dando vida a borbotones.
De él nada podemos decir , mas por eso en la oscuridad es
nuestro guía...
Si aceptamos la ignorancia ella se convierte en lámpara:
bajo la aparente vacuidad se agazapan los fulgores divinos.
aunque ahora aquí nada quedé sino una mirada
algunas voces, algunos brillos fugaces, pasos apresurados
que se van deteniendo hasta hundirse en el polvo
Si lo visible es un infinito secreto
¿Por qué mantenerlo oculto?
Nuestra maldada interior es la que contiene implícita
la estructura laberíntica del alma.
El orgullo, el egoísmo y la esplendente vanidad
son las claves para comunicarse con los muertos
que siempre consiguen la realización de sus deseos
mediante malabarismos con aquello que saben
pero que no comprenden. En la cácel impalpable
que se nos ofrece ante el horror de ser libres
no puede existir nada más digno, y grandioso
que buscar el fracaso, sí, que buscar el fracaso.
como una isla circulas en medio de un río
cuya corriente giran incesante en torno a ella,
parásito blanco que se nutre de oportunidades perdidas
permaneciendo en el limbo de lo desconocido,
no existe nada más apasicionante que el estudio del huevo.
De la misma forma que un ciego precisa de gatos muertos
que le sirvan para establecer su posición al desplazarse
el poésofo necesita ubicar algunos difuntos famosos
que lo orienten en su viaje al inmenso ignoto
porque vagando en la vida como alucinado
carece de la facultad de moverse en línea recta
y sólo se traslada en los cementerios invisbles
encadenado al transcurso obsecional del tiempo
repitiendo indefinidamente un circulo tembloroso,
envuelto para siempre en su propia creación
frase de loro que proclaman absurdos triunfos:
"La cosecha es la causa y la semilla el efecto"
"es posible que el plomo se vuelva dos manzanas"
"Se proclama una fé ciega en la materia inanimada"
De esta forma la información muerta parece convertirse
en conocimiento, cuando la única salida consiste,
negando la credulidad provocada por el sonambulismo,
en matar al pensador.
Por vivir experimentando la felicidad simultáneamente
con la angustia de su pérdida
nunca habremos existido realmente.
Alejandro Jodorowsky
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